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Ahimsa es vida

viernes, 25 de noviembre de 2016

MUJER


Vivimos en un mundo donde La Mujer está relegada, en algunos países y en algunas situaciones, a un segundo plano y es  a ella, la Mujer, a quién dedico este canto de gratitud y reconocimiento.

Mujer, Madre que ama a su hijo que ha nacido.
Mujer, Madre que llora a su hijo que ha perdido.
Mujer, madre, hija, hermana, esposa, amante y amiga que
Antepone su vida por los seres que ama y que la necesitan.

Hijo, hermano, esposo, amante, abuelo y padre,
Cada uno con vidas diferentes, vidas que viven o que han vivido,
Todos ellos han nacido de la Mujer-Madre,
Y, han recibido todo su cariño, cuidado y mimo.

Mujer, cuyos ideales, sueños y anhelos, a veces
Los has dejado en la ribera  del río o en la cuneta del camino,
Son sueños del alma que te han sido sesgados, por la
Ignorancia de unos seres y por la voracidad del mundo.
Sueños que revolotean como aves sin un lugar donde posarse,
Porque ese lugar ha desaparecido.

Mujer protectora de vidas y Mujer luchadora
Más por obligación que por devoción,
Has creado a la  Mujer guerrera cuya fuerza
Y coraje la alimentan, en ésta lucha que es Su vida,
Para atravesar el océano de la muerte, y tal vez,
Renacer en una tierra prometida.

Mujer guerrera que combate por amor,
Sin rendirse en esa batalla de tradiciones y costumbres
Que como en una batalla naval donde el barco naufraga, y
Cuando no hay fuerza y el coraje se ha ido,
La nombran capitana de las huestes de su vida
Llevando a buen puerto a su vástagos y familia.

Mujer amante y esposa cuyo amor hace que la vida
A su lado sea fructífera y hermosa, llena de perfumes
Y de especias para satisfacer los gustos
De sus diferentes amores.

Mujer, Mujer, Mujer…
A lo largo de los años de la Historia,
Cuántas alabanzas, alegrías y amores
EL lienzo ha plasmado y el poeta ha cantado,
Y, cuántos desaires, abusos y violencia…
La palabra ha dicho y el gesto ha hecho por desprecio y rabia.

Mujer eres madre, hija, amante, esposa y amiga.
Mujer eres vida y alegría  que con tu fuerza y voluntad
En esta tragicomedia de la existencia,
Caminas erguida, mirando de frente, aunque, a veces,
Cubierta de dolor y sombra  en cuya tiranía te hacen caer,
Pero, tu fuerza y voluntad harán que te alces sobre las
Cosas más bellas del mundo, creando a la
Mujer Sabia, a la Mujer Filósofa, a la Madre Divina
Guardiana de la doctrina sagrada

Y de los  misterios de la creación humana.


miércoles, 23 de noviembre de 2016

¡EXIJO MI DERECHO A VIVIR!


La Humanidad está sufriendo un cambio profundo a una velocidad vertiginosa, confusión, destrucción, conflictos cada vez más cruentos. Las relaciones humanas y las comunicaciones entre los seres humanos se hacen más y más frecuentes a través de un ordenador que cara a cara, relegamos el sentimiento de sentir, de ver chispitas en una mirada a una pantalla sin alma; nos bombardean y manipulan con noticias reales y ficticias; el sufrimiento humano se banaliza; la Naturaleza y el cambio climático sufren cambios drásticos también con graves consecuencias para millones de personas etc. Cambiamos nuestras costumbres, imitando a otros y de esta forma vamos perdiendo nuestra idiosincrasia tan singular.



Nos imponen reglas, normas, nos dicen como tenemos que vivir, qué comer, qué creer, si no seguimos los cánones de la moda no estamos dentro de “la movida” ni estamos bien vistos, la diferencia sigue molestando... somos marionetas articuladas  movidas por el más fuerte y nos llevan hacia donde quieren, bajo el  son del poder político, social, financiero, religioso...

Los seres humanos somos los únicos responsables del caos en el planeta, de las guerras, de las matanzas, de los odios... de las segregaciones, de las divisiones para ganar... y la solución a dicho caos la tenemos únicamente nosotros, los causantes de dichos sufrimientos.

Muchas voces ahogadas en su grito de horror se preguntan en silencio ¿Por qué no tengo derecho a vivir? ¿Qué hemos hecho mis hijos, mi familia para morir de hambre o por balas que nos arrebatan la vida sin saber por qué?

Al día de hoy, esas personas siguen siendo marionetas en un escenario atroz y cruel.  Viven en un caos de vida sin vivir y de muerte, y los  responsables de esas barbaries siguen jugando con sus discursos vacíos llegando a compromisos ficticios, sin soluciones; todos buscan y quieren sus propios beneficios, sin importarles las atrocidades que están infligiendo.

Es fácil crear guerras y posturas hostiles cuando sus familias y sus amigos están a salvo en sus casas, en sus torres de marfil.  Nuestras voces se alzan y exigen a los creadores de estas atrocidades que paren su barbarie  inmediatamente.  Estas personas que viven muriendo tienen derechos a vivir una vida plena  con dignidad, respeto y serenidad para que puedan ir sanando las  heridas de sus almas cansadas cuyas cicatrices jamás cicatrizarán. Las cicatrices de estas masacres serán muy dolorosas para el conjunto de la Humanidad.  Estos crímenes de guerra deben ser castigados, la justicia debe ser igual para todos.

Es el momento de reclamar nuestras libertades, nuestros derechos y nuestros valores,  de exigir el derecho a vivir nuestras vidas. Tal vez no podamos ayudar físicamente pero sí podemos alzar nuestras voces  para clamar justicia, educación, sanidad, libertad, respeto y dignidad para esas personas cuyas voces se ahogan en gritos de desesperación, voces apagadas que no tienen nada con qué luchar ya que su único compañero es la muerte.

Una defensa eficaz comienza con la Verdad y la defensa de los Derechos Humanos: Justicia, Libertad, Respeto, Dignidad y Paz. La condición del alma humana hace que seamos hermanos y ciudadanos del mundo.

Nuestros deseos de hoy serán nuestras realidades de mañana.
  
Martin Luther King jr. dijo: “Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos, por eso no me duele los actos de la gente mala, me duele la indiferencia de la gente buena”.




(fotos google)

jueves, 17 de noviembre de 2016

PUNTO DE INFLEXIÓN: EL CAMBIO


Somos Hijos de La historia de la Humanidad y ésta historia, nos llega a través de las caricias de la luz de las estrellas, del susurro del agua, de la serenidad y del silencio de la brisa, de la fortaleza de la montaña… relatos que nos dicen que la ignorancia del corazón es la causante de los grandes males en el mundo en que vivimos. La Humanidad y el Planeta están en un profundo cambio y esto atañe a todos los seres vivos directamente: cambio climático con graves consecuencias para todos; cambios sociales, económicos, políticos y religiosos. Los cambios son positivos si nos hacen avanzar y prosperar para alcanzar nuestra meta “VIVIR”, esto es, transformar el sufrimiento por alegría, la violencia por  paz, la desidia por responsabilidad, la injusticia por justicia, el desprecio por respeto… 

La Naturaleza nos habla a través de sus manifestaciones: montañas, ríos, árboles, desiertos, volcanes, seres vivos... nuestra historia está inscrita en sus elementos: aire, agua, tierra, fuego, éter. Nuestras vivencias y experiencias nos hablan a través de sus acciones, acciones positivas y negativas. Tenemos que ser conscientes de que cualquier cosa por insignificante que sea permanecerá en el planeta, como dijo Antoine Lavoisier “Nada es perdido, nada es creado, todo es transformado”. Nada puede escapar a los elementos de la Naturaleza.

Estamos en un punto de  inflexión y todos los seres humanos debemos tomar una decisión, o bien vivimos con nobleza en el alma y con ideales que sean por un bien mayor, o bien seguimos matándonos unos a otros.  La vida es un camino que debemos recorrer durante nuestra estancia en nuestro planeta, y, si decidimos caminar con honradez y lealtad iremos sembrando semillas de armonía y de sabiduría, de responsabilidad y de voluntad, de fuerza y de coraje, de  paz y de libertad, pero, por el contrario, si seguimos destruyendo a nuestra Madre Tierra y seguimos masacrándonos, la violencia y el horror serán nuestro alimento, envenenando y contaminando nuestra vida, el aire que respiramos y el agua que bebemos, convirtiéndonos en robots de egoísmo y de violencia y viendo cómo se descomponen nuestros propios  cadáveres. El planeta es nuestra casa, en él nacemos, vivimos y morimos, nuestro camino debe ser pacífico para  ir erradicando tantos conflictos de ignorancia debido a la intolerancia e intransigencia.

Todo esto nos demuestra, una y otra vez, que las lecciones  que no hemos aprendido se repiten una y mil veces, siendo las consecuencias cada vez más violentas y crueles; si queremos dejar una herencia que no sea ver la descomposición de nuestros cadáveres, tenemos la obligación de quitarnos la venda de los ojos para observar lo que pasa a nuestro alrededor y dejar de ignorar al resto de la Humanidad para no seguir caminando por la vida como marionetas sin rumbo, a la merced de otros que dictan como debemos vivir, vestir, comer, respirar o morir. Podemos modificar las situaciones de nuestra vida, modificar el flujo de la ignorancia, de la intolerancia, de la coacción, de la intransigencia por olas de paz y amor.

Estamos en un profundo cambio, en un punto de inflexión donde nuestra voluntad no puede ser sumisa al poder materialista ni al poder dominado por el egoísmo, narcisismo o codicia. Nuestra voluntad debe ser el artífice para luchar por el Bien para que cada uno de nosotros podamos vivir en armonía y en paz y cuanto más luchemos por la paz, en AHIMSA, y más compartamos nuestro amor y serenidad, más alegría, compasión y perdón albergará en nuestros corazones.



No podemos seguir estando fragmentados, seccionados, ya que la división debilita las fuerzas y rompe los lazos de la vida. No podemos ser vasallos de las vanidades del sectarismo o de las vanidades del mundo. No se pueden cerrar los ojos ni hacer oídos sordos al clamor de las personas que piden Vivir, que se esfuerzan hasta caer exhaustas por extraer cada día un poco de miel en su vidas. El cambio debe ser positivo y adecuado para todos, aceptando cada uno de nosotros ser parte integrante de la Humanidad.

Al ser Hijos de la Historia de la Humanidad tenemos una herencia, una parte de ella  es violenta y mortífera que debemos sepultar para que no se vuelva a reproducir, y otra parte es de solidaridad, de amor, de compasión y de perdón. En este punto de inflexión debemos decidirnos hacia dónde queremos ir, hacia atrás o hacia la paz y esto conlleva una lucha conjunta por la libertad, el respeto, la dignidad de cada ser humano para no volver a dejarnos llevar por los fantasmas de la codicia, de la intransigencia o de la ignorancia y así evitar cometer los mismos errores por habernos olvidado de ser seres humanos.

Todas nuestras acciones y decisiones tienen una repercusión en nuestras vidas y en la de los demás, con consecuencias positivas y negativas. No podemos convivir y no ser conscientes de lo que pasa a nuestro alrededor. Las relaciones entre los seres humanos y la Naturaleza deben ser armoniosas y equilibradas, creando cambios positivos y avanzando en esta danza que es la vida.

Estamos en el punto de inflexión y los responsables de llevar a bien estos cambios deben ser conscientes de sus responsabilidades y de sus compromisos hacia las personas y hacia la Naturaleza y no dejarse llevar por fuerzas caprichosas que solo hacen que los seres humanos seamos marionetas en un laberinto sin salida y sin fin. No podemos cerrar más los ojos ante la violencia y ante el  horror del mundo; hacia la deforestación, la contaminación y la destrucción de nuestro planeta.

Hay que romper las cadenas de la esclavitud para liberar la vida. 




Este punto de inflexión nos hace reflexionar y con él marcamos el carácter urgente de nuestra situación. No podemos seguir divididos ni separados, solo estando en la Unidad podremos “renacer”como Seres Humanos.





(imágenes de google)

miércoles, 9 de noviembre de 2016

LOS DERECHOS HUMANOS Y LOS DERECHOS CIVILES DE LA HUMANIDAD


A lo largo de la Historia de la Humanidad y para ir poniendo fin a tanta injusticia, a tanta insolidaridad, a tanto desequilibrio, caos, violencia, miseria y tanta penuria se crearon los Derechos Humanos y los Derechos Cívicos que tal y como sus nombres indican son los Derechos que cada persona posee a su nacimiento, da igual su color, su credo, su etnia, su tradición, su ideología política… su país. Estos Derechos fueron establecidos para que todos podamos vivir con dignidad.

Copio textualmente:
Según Wikipendia: “Los derechos humanos son aquellas «condiciones instrumentales que le permiten a la persona su realización»1 . En consecuencia subsume aquellas libertades, facultades, instituciones o reivindicaciones relativas a bienes primarios o básicos2 que incluyen a toda persona, por el simple hecho de su condición humana, para la garantía de una vida digna, «sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición»”.3
Según Wikipendia: “Derechos civiles y políticos, o derechos cívicos, son los derechos que protegen las libertades individuales de su quebrantamiento ilegal (represión) por parte del poder (sea el de los gobiernos o el de cualquier otro agente político público o privado), y garantizan la capacidad del ciudadano para participar en la vida civil y política del Estado en condiciones de igualdad, y sin discriminación.

Los derechos humanos y civiles van unidos a la justicia, la libertad y al respeto, cualidades supremas de la Humanidad. En cualquier sociedad -tanto de la antigüedad como de la actual-, las leyes, las normas y las reglas se hicieron para ser cumplidas y así obtener un mejor desarrollo y bienestar para todos los ciudadanos. Las leyes, normas y reglas son para todos iguales y no se puede tolerar más que unos cuantos individuos hagan unas leyes a su favor en detrimento de los ciudadanos. Una sociedad sin leyes, normas ni reglas no es posible ya que nos llevan a la injusticia, al caos y a la esclavitud por parte de los más poderosos, barriendo de un plumazo los derechos humanos y cívicos. Cualquier clase de esclavitud es nociva y peligrosa ya que las reacciones, en un momento determinado, pueden ser inimaginables y muy violentas.

Se ha hablado mucho y se sigue hablando muchísimo de los Derechos Humanos y cívicos, pero en pleno siglo XXI, aún queda mucho trabajo por hacer, muchos problemas por resolver y sobretodo aprender lo que significa “libertad, paz, justicia y respeto” entre los ciudadanos de todos los Países de mundo, y para lograr que se respeten dichos Derechos hacen falta personas con valores morales y éticos y miras altas para lograr un “compromiso” que sea por el bien mayor de los ciudadanos, “compromiso” real y efectivo entre los dirigentes y el pueblo.

Hay y ha habido muchas personas que luchan y han luchado hasta dar sus vidas, para que otras personas puedan vivir mejor, pero desgraciadamente, vivimos en una sociedad que está basada en valores materiales: “eres cuánto tienes”, y cuanto más vivimos en lo material, nuestra conciencia se vuelve más densa y debido al peso se va enterrando más y más en un socavón de hormigón de materialismo hasta asfixiarnos.

Tenemos que vigilar nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones. Las palabras dichas se exteriorizan en acciones y pueden llegar a desatar huracanes de dolor si no reflexionamos antes de hablar, las palabras y las acciones son flechas que una vez lanzadas no se pueden parar ni volver atrás. Antes de hablar debemos saber cuáles son nuestros propósitos y sus posibles consecuencias. Los Gobernantes actuales deben recordar o deben aprender que una actitud justa como la ecuanimidad nos proporciona a todos el valor para vivir, lucidez para huir de los extremos y buscar el camino del medio, de la moderación y del equilibrio. Los gobernantes deben ser guías para los ciudadanos y evitar la miseria, la ignorancia, las guerras y las violaciones de los derechos humanos y cívicos de los ciudadanos; es muy importante que estos líderes lo tengan muy claro y presente porque las consecuencias pueden ser terribles tal y como observamos en el mapa actual de nuestra querida Madre Tierra.

Las redes sociales y la TV están llenas de imágenes de sufrimiento y llanto de niños, mujeres, hombres, ancianos, personas que luchan por salvar sus vidas, que han perdido todo, que no tienen nada, que viven en la esclavitud y en la miseria,  y, otras imágenes de muchas personas  que mueren por defender la paz y la libertad. Dependiendo del País en que vivan  Sus Voces están apagadas, nosotros tenemos que ayudarles y para ello debemos unirnos para luchar por los Derechos Humanos y Cívicos de cada persona, siempre en el respeto y en la justicia.

No podemos encajar a presión las leyes y las normas que unos cuantos han impuesto solo en su beneficio. Si se gobierna con orgullo, con egoísmo, con los oídos tapados, con un ego insatisfecho deseando a toda costa no perder el sillón del poder es porque, su único interés es controlar, llevando a los ciudadanos a un abismo y erradicando del país los derechos humanos y cívicos, la justicia, la paz, la libertad y el respeto.

El mundo es un abanico multicolor donde hay numerosas y diferentes culturas, cada una con su verdad, sus responsabilidades, derechos y obligaciones.

Los derechos Humanos y Cívicos implican respeto, tolerancia y aceptación de los demás; ninguna raza, religión, etnia, nación… es superior a otra, todos somos humanos, por lo tanto, iguales y todos merecemos ser respetados, sin importarnos nuestro origen ni credo. Sin respeto jamás se alcanzará la Paz y sin la Paz no se puede vivir, se sobrevive en el llanto y en el dolor, bajo el yugo de la injusticia; todos formamos parte de una cadena llamada Humanidad donde todo y todos estamos conectados.

Para que se cumplan los Derechos Humanos y Cívicos y vivir con dignidad y en paz en este abanico multicolor llamado Humanidad, tenemos que cambiar muchas leyes, normas y reglas; cambiar de forma de pensar y cambiar de actitud. Estos cambios traen consigo cambios importantes en nuestras vidas y no hace falta lanzarlo a los cuatro vientos, cada persona en solitario y en silencio lo puede lograr, Avicena dijo: En el silencio de tu corazón están todas las palabras”. Todo esto parece una quimera pero no lo es, cosas más grandes se han realizado si hay buena voluntad. No podemos cambiar al mundo y eso es cierto, pero sí podemos cambiarnos a nosotros mismos.

Todos hablamos de la paz, de la compasión, de la solidaridad, de la tolerancia pero cuando tenemos un problema frente a nosotros nos echamos para atrás y nos hacemos los locos… “no digo nada para no meterme en líos… como a mí no me toca y no puedo hacer nada, para que voy a hablar…” y un largo etc. Puede ser que nuestra opinión no importe a muchas personas, pero basta que importe y ayude a una sola, entonces nuestro trabajo se ha hecho y se ha hecho bien.

Soy consciente de que la filosofía de Gandhi es un imán para miles de personas, yo la primera.  Los pilares de “Ahimsa, la no violencia” son La Paz, la Justicia, La Libertad, el Respeto, la Solidaridad, la Compasión y el Compromiso, y todo esto conlleva tolerancia y perdón; estos pilares toman su fuerza del pilar central, el Amor, esencia y motor de la Humanidad, de cualquier ser vivo y de la naturaleza.

La verdad sirve para expulsar la ignorancia. La verdad nos lleva por un camino noble y respetuoso donde todos tenemos derechos, obligaciones y responsabilidades. Hay que luchar con las armas de la justicia, de la paz, de la libertad, del respeto y dejar de luchar con armas que matan, destruyen y aniquilan todo a su alrededor. Construyamos en lugar de destruir. Luchemos con las armas de AHIMSA: Alegría, Humildad, Incondicional, Madre Tierra, Sabiduría, Amor.

Para ello, tenemos que alzar la voz por la democracia y por los valores de la vida. Si los ciudadanos de un País sufren por la privación de sus Derechos Humanos y Cívicos todos los demás sufren, es como el fuego que se propaga quemando todo a su paso,  llegando a destruirlo todo. La responsabilidad de que esto no suceda compete a los Gobernantes y a los Líderes de todos los países del mundo. No se puede tolerar más que los responsables de las muertes de cientos de miles de seres humanos y de las violaciones de los Derechos Humanos queden impunes, ya que lo que pasa en un país se propaga como un cáncer atacando a los demás, llegando a consumir a todos los países.

Si dejamos abiertas las puertas a la violencia, las fuerzas oscuras que destruyen todo: sociedades, vidas, países, valores morales, sueños…, entrarán y todo desaparecerá. 

(fotos de google)
Debemos respetar a la Naturaleza, tomar medidas urgentes para disminuir la contaminación ya que trae enfermedades graves y cada vez más extrañas. No podemos vivir sin respirar aire puro, ni beber petróleo, ni comer dinero. Tal vez debamos reflexionar…


AHIMSA es el movimiento por la Paz, tanto de la Humanidad como de la Madre Tierra. Todo forma una unidad y no puede separarse, el uno no existe sin el otro, y como decía Platón: “el mundo está hecho de lo uno y de lo otro”.

(foto de A.Carretero)

viernes, 4 de noviembre de 2016

SOMOS ESENCIA DE LUZ


Un refrán  sufí dice: “No vemos las cosas tal y como son, sino tal y como somos”

Nuestra memoria primigenia, a veces, nos hace recordar y sentir quienes somos y durante unos segundos nos llenamos de una sensación de deleite sin igual  llamada éxtasis, donde nuestra Luz es más intensa que mil soles; son recuerdos que el alma nos muestra para infundirnos valor y paz en esta vida y hacernos sentir que no estamos solos. Platón lo denominaba  la “Realidad última”, Marsilio Ficino y otros lo llamaron “Patria Lux”, cuyo resplandor deja muy desvaído a nuestro astro rey, el Sol.

La alegría es un estado efímero en el que disfrutamos de pequeñas cosas pero la felicidad es un estado permanente porque nos procura armonía, equilibrio, fuerza, poder, habilidad y destreza y permite que nuestra mente disfrute de la paz y de la belleza de un lago cristalino donde no hay ondas exteriores que puedan alterar su paz ni su reflejo, es  vivir en un jardín eterno como las estrellas que habitan el universo.



¿Cómo podemos sentir y ver esa deliciosa Luz?

Si Vivimos al son de los tambores de la guerra, viviremos en medio de ella, en cambio, si vivimos al son de los tambores de la paz y del amor, viviremos en ellos. La vida, a veces, es un escenario donde todo existe en exceso: guerras, sufrimiento, hambre, miseria… Estamos viviendo otra época oscura de la Historia de la Humanidad cuya bandera es el miedo y la ignorancia, donde no se respeta al Ser Humano y la vida de éste no vale nada. Pero, como en cada época de la Historia de la Humanidad, existen trovadores que cantan a la esperanza, al amor, a la alegría y hacen renacer sueños perdidos porque tienen el poder  de recuperar recuerdos olvidados, enterrados detrás del paso de una tormenta de arena. El mensaje de los trovadores es muy importante y necesario en este preciso momento para la Humanidad ya que cantan en armonía y con la frecuencia adecuada, dotando de vida a las ideas y a los pensamientos de miles de seres humanos  que manifiestan su deseo de vivir en paz.
Muchas personas creen que la “Patria de Luz” es solo para unos cuantos, pero se equivocan, la “Patria de Luz” es el objetivo final de toda la Humanidad, nuestra “Realidad última” como decía Platón; hay que ir más allá del esfuerzo y de la tolerancia para favorecer la fusión de toda la Humanidad con sus diferentes culturas, etnias, religiones, etc. Einstein dijo: “La convivencia pacífica solo se consigue si todos nos toleramos y respetamos mutuamente”.

El Amor es la Ley Espiritual, es la ley de la Creación, sentimiento profundo que nace en nuestro interior y como una central eléctrica genera Luz y Felicidad. Cuanto más avanzamos en nuestro camino hacia la “Patria de Luz”, más amor generamos y más ego eliminamos, no podemos olvidar que la mente recupera todo el polvo que vamos acumulando a lo largo de nuestro camino.

La Humanidad es una gota de agua que cae en el mar y forma parte de él al instante. La vida de cada ser humano forma una gran cadena y el amor hace que esta cadena sea de buenas acciones, todos estamos unidos en causa – efecto. El amor es el pilar de alma humana, el desamor es el pozo oscuro de la ignorancia. El amor conecta las culturas con la belleza, el respeto y la dignidad, ensalza los valores humanos, la justicia, la nobleza; el amor tiende una mano al otro y crece en un lugar mágico llamado corazón, la casa del amor.

La casa del amor existe en la “Patria de Luz” y solo existe con la verdad que es el  don del alma. En la casa del amor no existe el fanatismo, la ignorancia donde todos están contra todos. Estos ingredientes no están permitidos en la casa del Amor, donde la paz, la alegría, la fuerza y la sabiduría son las leyes que rigen el Alma. El Amor nos enciende la llama de la Vida y de la Esperanza y su fuego es inextinguible.

 “Quien se conoce a sí mismo, conoce a Dios”, esta frase sufí contiene una gran riqueza y encierra el secreto de cómo llegar a nuestra “Patria de Luz”. Todos pretendemos dar consejos, todos vemos mejor la paja en el ojo ajeno que en el nuestro, en el nuestro nos molesta y aunque no la vemos no queremos ser conscientes de que tenemos cosas que arreglar. Hay  que transcender los discursos, ser responsables y actuar en consecuencia. Hay una regla de oro: “No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”. Si nos guiamos por esta Ley, la Sociedad sería diferente, nos evitaríamos muchos sinsabores y conflictos.

C. Jung dijo: “Si miras hacia afuera verás sueños y si miras hacia dentro realizas…” Algunos seres humanos se pasan la vida entera durmiendo, sueñan pero son incapaces de levantarse y empezar a caminar; otros avanzan y avanzan, viven una continua aventura, desconocen el sendero pero si saben que lo importante es avanzar, descubrir, aprender y comprender lo que pasa a cada instante, para ellos es importante tener objetivos claros para ir poco a poco realizándolos. Si decidimos ser aventureros de nuestras vidas y vivirla día a día, llegaremos a nuestro destino.

El desamor nos hace ser miserables y mezquinos en nuestras vidas ya que existimos fuera de nuestra casa del amor y negros nubarrones avanzan por el horizonte de nuestras vidas. El cielo del fanatismo  y de la ignorancia es un cielo plomizo y gris como la culpa que poco a poco se nos echa encima y nos destruye creando un mundo de sombras y nos hace creer cosas que no existen para mantenernos atados a ellas. Nuestro cuerpo debe ser como la copa de Pitágoras, cuando la llenamos de desamor… ella misma se vacía.

La “Patria de Luz” nos envía emisarios para iluminar nuestros caminos, calentar nuestros corazones y nos hacen comprender que fuera del pozo hay luz. Hay que liberar el alma de las ataduras y apegos de la ignorancia y del error y recordar nuestro amor por las “alturas”, proteger el fuego de los misterios, innumerables veces reconstruidos, para que podamos seguir viendo esa luz que ilumina el camino y que cada día con nuestro esfuerzo vamos recorriendo.

Heráclito dijo: “La vida es una incesante batalla y es en esos momentos tan duros cuando son los propicios para afianzarse en los principios de la Recta Razón, del Logos o deber Ser”.

Las almas luminosas son como robles que vencen los tornados de las dificultades y se elevan buscando justicia, verdad, siendo su belleza y su fuerza el triunfo del amor y de la Naturaleza. Nuestra Historia está inspirada en los pasos de millones de viajeros a través de los siglos de nuestra Humanidad.

El alma recuerda todo y la sabiduría nos ayuda a no ir por el mundo a ciegas, evitando las trampas de las arenas movedizas y de las opiniones sin sentido.





(fotos google)